Apartamentos rurales: Los apartamentos rurales son los bloques o conjuntos de unidades alojamiento compuestas cada una de espacios para salón, dormitorio o dormitorios, cocina y cuarto de baño, que se constituyen en edificios o construcciones que respondan a la arquitectura tradicional asturiana de la zona, en los que se proporciona, mediante precio, el servicio de alojamiento, cuando se cede el uso y disfrute de los mismos, con mobiliario, instalaciones, servicios y equipo en condiciones que permitan su inmediata ocupación, y que reúnen los requisitos señalados en el Decreto de Alojamiento de turismo rural.

Apartamentos turísticos: Se incluyen en esta modalidad de alojamiento turístico los edificios de pisos, casas, villas, chalés o similares, o conjunto de ellos, que ofrezcan, mediante precio, alojamiento turístico, cuando se ceda el uso y disfrute de los locales referidos con mobiliario, instalaciones, servicios y equipo en condiciones que permitan su inmediata ocupación, cumpliendo las exigencias establecidas en esta Ley de Turismo de Asturias.

Datos de interés sobre Asturias

La actual Asturias, entre la cordillera y el mar, está limitada por la provincia gallega de Lugo al Oeste, la de León al Sur y la de Santander al Este. La región tiene la forma de una prehistórica hacha de sílex, Es un territorio de arriscada topografía, con predominio de varios sistemas montañosos, con macizos principales como el de los Picos de Europa o el Sueve, en que predominan los puertos entre los 1.500 y los 2.000 metros; los principales son los del Pontón, Tarna, Pajares, Leitariegos, San Isidro, Somiedo, Puerto Ventana y otros. Los macizos montañosos de Asturias pueden considerarse vértebras colosales del gran espinazo de caliza que forman los Picos de Europa.

Entre las principales alturas figuran Torrecerredo, los Urrieles, el Naranjo de Bulnes, Peña Santa, Peñavieja, Cambrión, cumbres con remates de caliza escultórica y alturas sobre los dos mil metros. Entre la cordillera y el mar Cantábrico corren seis ríos «caudales» y torrenciales (Cares, Sella, Nalón, Narcea, Navia y Eo) en todos los cuales se pescan abundantes salmones, menos en el Nalón, cuyo caudal arrastra ingentes cantidades de partículas de hulla en suspensión procedentes de los lavaderos de carbón de las cuencas de Sama y Mieres, lo que ha impedido toda posibilidad de vida en sus aguas, que bajan negras. Asturias tiene 234 kilómetros de costa verde y húmeda, desde la desembocadura del Deva, en Unquera (frontera con Santander), hasta el Eo (frontera con Galicia).

Tiene una superficie de 11.000 km2 y más de un millón de habitantes. En su topografía alternan las montañas forestales con los verdes pastos y terrenos de cultivo. El clima de Asturias es predominantemente húmedo, con temperaturas suaves que en el verano pocas veces pasan de los 25 grados, ya que el marino viento noroeste mantiene una grata climatización. Por eso abundan los bosques y una frondosa vegetación en la que predominan los castaños, robles, fresnos, álamos, tilos, abedules, hayas y otras especies. Cuenta con una selva virgen, la de Muniellos, en Cangas del Narcea, una mancha verde o paraíso forestal de 50 kilómetros cuadrados, que supone la mejor reserva de los animales de caza mayor (oso, lobo, zorro, jabalí, ciervo, rebeco y algún otro ejemplar de la fauna norteña). También abunda el urogallo, el ave que «muere de amor» porque en la época de celo el macho canta para atraer a la hembra, momento que aprovechan los cazadores para descubrirlo y dispararle, cosa difícil de lograr fuera de ese período de su «locura» amorosa. En las zonas cultivables, por lo general las vegas marítimas y fuviales, en Asturias se cultivan tierras en que abundan las hortalizas, el maíz (traído de América en el siglo XVII), las patatas y los forrajes. En las zonas secanas se cultiva el trigo y los prados en los que se cosecha la hierba seca, base de la alimentación invernal de los ganados. Abundan en las vegas los árboles frutales. Además del manzano (el más abundante) hay perales, melocotoneros, cerezos y guindos. En zonas del SO. asturiano existen plantaciones de vides semejantes a las gallegas cuyas uvas producen un vino ácido pero sabroso.

Arte y literatura

En Arte, Asturias tiene dos nobles tradiciones: la arquitectónica y escultórica, que abarca desde el siglo IX al XVIII, y la pictórica, que, aparte las decoraciones murales del prerrománico de San Julián de los Prados (Oviedo) y algunos restos de murales góticos, empieza con el avilesino Carreño Miranda (1614-1685) y produce firmas de prestigio en casi todos los siglos siguientes. Un libro de Luciano Castañón, publicado por el Banco Herrero, de Oviedo (Pintores Asiurianos) recoge una minuciosa biografía del gran pintor asturiano y un amplio estudio de su obra. En el mismo libro aparece la biógrafa y estudio del pintor costumbrista Manuel Medina Díaz, nacido en Roces (Gijón, (1881-1955), reproduciéndose varios lienzos en que dejó escenas muy realistas de la vida rural asturiana También del siglo XIX es Darío de Regoyos, nacido en Ribadesella (1857-1913) y José Ramón Zaragoza, de Cangas de Onís (1874). Son del mismo siglo, Menéndez Pidal, Robles, Teodoro Cuevas y algunos otros. Ya por este tiempo surgen en Gijón varios pintores de la que Lafuente Ferrari llama Escuela Impresionista Asturiana, entre ellos destacan Evaristo Valle (1874-1951), que dejó una obra admirable y el también gijonés Nicanor Piñole. Hay un buen plantel de pintores asturianos: Paulino Vicente, Vaquero Palacios (académico de Bellas Artes), Mariano Moré, Suárez, Manuel Marola, Natividad Fernández Tamayo, los hermanos Uría, Manuel Linares, Orlando Pelayo, entre otros. En la escultura, además del anónimo autor del Apostolado de la Cámara Santa, los gijoneses Francisco Meana y Fernández de la Vega; posteriormente, Borja, y en la última época sobresalen Sebastián Miranda, Víctor Hevia, Goico Aguirre, Manuel Laviada, Gerardo Zaragoza, Rubio Camín (con escultura en hierro) y algún otro. La manifestación más importante del arte asturiano es la arquitectura, sobre todo por su remoto origen y por la originalidad de las obras que se conservan Los llamados «Monumentos» por antonomasia, son los que los especialistas denominan el prerrománico asturiano los ramirenses del Naranco y Lena, de Alfonso el Casto en Oviedo, San Julián de los Prados, y el «Conventín» de Valdediós, que levantó Alfonso III. Se trata de un arte arquitectónico y ornamental, con reminiscencias romano-bizantinas, sin duda pasadas por el Toledo visigodo, pero con características propias que hoy resultan originales y únicas. Son varios los especialistas que se afanan en demostrar que esta arquitectura decorada y ornamentada asturiana de los siglos IX y X, es un arte original que dos siglos después produce en la propia Asturias esa rama del románico en que destacan el apostolado de la Cámara Santa ovetense, gran número de iglesias por toda la región y llega a Galicia (Compostela), donde culmina en el Pórtico de la Gloria En el campo de las letras la región asturiana ha producido una serie de figuras a nivel nacional en casi todas las épocas. Aparte los historiadores como Toreno, los críticos como el gallego asturianizado Feijoo, Jovellanos y algún otro en el siglo XVIII avanzado el xlx aparecen poetas como Campoamor, autores teatrales como Vital Aza, novelistas como Palacio Valdés, Leopoldo Alas, «Clarín», y Ramón Pérez de Ayala, por citar solamente aquellos cuyas obras figuran en el repertorio literario nacional y permanente Posteriormente, ya en la segunda mitad de este siglo, destacan algunos novelistas, poetas y periodistas.

ASTURIAS, PATRIA QUERIDA.

De la canción que comienza con este verso, no existen antecedentes en el Cancionero de Torner ni en otros. Evidentemente, la composición ofrece dos estrofas distintas entre sí, lo que hace suponer que su origen tiene carácter de improvisación popular. La canción se dice no sólo en Asturias, sino en casi toda España; he aquí su letra:

Asturias, patria querida,
Asturias de mis amores.
¡Quién estuviera en Asturias
en todas las ocasiones!

Tengo de subir al árbol,
tengo de coger la flor
y dársela a mi morena,
que la ponga en el balcón.
Que la ponga en el balcón,
que la deje de poner,
tengo que subir al árbol
y la flor he de coger.